Sucedió en la tanda de penaltis, durante el partido de la Copa de Marruecos entre el Mahgreb Fez y el FAR Rabat cuando el portero, después de detener el lanzamiento desde los once metros de su rival, se puso a celebrarlo y se olvidó de recoger el balón. Lo que menos esperaba el cancerbero Khalid Aski es que el efecto que cogió la pelota hiciera que ésta acabara rebasando la línea de gol.