Claudio Nadie nos dejo, se marcho un día sin hacer ruido. Llego a Bilbao a mediados de los setenta y formo, junto con David Abajo, Pablo Setién y demás, un grupo de teatro. Vivía en Sestao en una planta baja que era el cubil de la progresía y la militancia del momento.
Un humilde servidor y sus compañeros de instituto formaron un grupo de teatro "Iragariak" y con una obra " El infeliz Andrés" escrita por Roberto Moso y posteriormente remodelada por todo el gupo nos lanzamos a los escenarios de institutos, universidad y parroquias de claro color rojo. Fue en Portugalete donde coincidimos con el en la parroquia de un barrio obrero "Repelega". Nos dijo "che pibes ustedes quieren hacer teatro, yo les enseñare", dijimos "vale" y ya teníamos director.
Con el dimos los primeros pasos en la interpretación. Método stanislasky, poco a poco fuimos sacando cada uno l mejor que podía dar. Preparamos la obra de teatro "La Guillotina SA, ahora también en color". Una sátira de la televisión, escrita por nosotros con Claudio.
Llego el final del instituto y fuimos a la Universidad y el teatro paso a un plano secundario y poco a poco desapareció de nuestras vidas.
La última vez que vi. a Claudio fue en el Puente Colgante de Portu, nos dimos un abrazo y charlamos.
Se me olvidaba, el vino de Argentina. Claudio era en su país un hombre de reputado talento.
Hay personas que se cruzan en nuestro camino y te dejan buen sabor de boca, que te aportan una gran riqueza humana. Claudio dejaba en cada persona su huella, y como buen argentino era un gran psicologo.
He aquí mi recuerdo al poeta, al actor y al amigo
